Los científicos de St. Jude han estado estudiando los efectos que tienen las señales enviadas desde los músculos hacia el cerebro. Curiosamente, estas parecen ofrecer cierta protección a largo plazo frente a la tan temida neurodegeneración, específicamente a través de complejos proteicos. Los hallazgos se publicaron en la revista Cell Metabolism. El estrés no es tan nocivo como pensábamos Solemos…
